Cine 2007. CORAZONES SOLITARIOS (Todd Robinson)
Próxima parada... cine americano.
Todd Robinson firma la dirección y el guión, llevando a la pantalla las fechorías de Ray Fernández (Jared Leto) y Martha Beck (Salma Hayek), una de las parejas de asesinos y estafadores más buscadas en la norteamérica de los años cincuenta. Una historia sórdida como pocas que, al menos en dos ocasiones anteriores, había sido trasladada al celuloide (Profundo Carmesí de Arturo Ripstein y Los asesinos de la luna de miel de Leonard Kastle).
Esta película, con aroma de auténtico cine negro, tiene
muchos aspectos que le confieren un especial interés: una cuidada dirección unida a un hábil montaje en paralelo en el que se combina la historia de los crímenes de Raymond y Martha con la investigación de los dos policías (John Travolta y James Gandolfini) encargados del caso. Todo ello sin que ninguna de ambas tramas frene el excelente ritmo de la narración, a no ser por un cierto estancamiento a mitad de la cinta con el conflicto familiar del policía que encarna John Travolta. Hay también una exquisita reconstrucción de una época en la que la música juega un papel fundamental,
un guión con excelentes diálogos -atención al único que mantienen John Travolta y Salma Hayek hacia el final del metraje- y algunas sobrías exhibiciones de violencia que le dejan a uno pegado a la butaca. Pero, sobre todo, es acertada la elección de los cuatro protagonistas. Los decadentes e inmensos, no sólo físicamente, Gandolfini y Travolta, un patético Jared Leto interpretando al canalla Ray Fernández y ella. Ella, por supuesto, es Salma Hayek quien de forma silenciosa inunda con su presencia toda la película, convirtiéndose en la más convincente de las cuatro patas sobre las que se sustenta la misma y ello aunque, al parecer, es bastante más atractiva de lo que lo era Martha Beck en la vida real. Pero esto es cine.
Un músico me comentó en una ocasión que los pianistas de jazz
americanos tienen otra forma de tocar, que sí, que vale, que también hay tipos que tocan jazz latino y otras milongas y son muy buenos, pero suenan de otra forma, me dijo, y eso no era lo que a él le gustaba. A aquel músico le gustaban los pianistas americanos.
Todd Robinson firma la dirección y el guión, llevando a la pantalla las fechorías de Ray Fernández (Jared Leto) y Martha Beck (Salma Hayek), una de las parejas de asesinos y estafadores más buscadas en la norteamérica de los años cincuenta. Una historia sórdida como pocas que, al menos en dos ocasiones anteriores, había sido trasladada al celuloide (Profundo Carmesí de Arturo Ripstein y Los asesinos de la luna de miel de Leonard Kastle).
Esta película, con aroma de auténtico cine negro, tiene
muchos aspectos que le confieren un especial interés: una cuidada dirección unida a un hábil montaje en paralelo en el que se combina la historia de los crímenes de Raymond y Martha con la investigación de los dos policías (John Travolta y James Gandolfini) encargados del caso. Todo ello sin que ninguna de ambas tramas frene el excelente ritmo de la narración, a no ser por un cierto estancamiento a mitad de la cinta con el conflicto familiar del policía que encarna John Travolta. Hay también una exquisita reconstrucción de una época en la que la música juega un papel fundamental,
un guión con excelentes diálogos -atención al único que mantienen John Travolta y Salma Hayek hacia el final del metraje- y algunas sobrías exhibiciones de violencia que le dejan a uno pegado a la butaca. Pero, sobre todo, es acertada la elección de los cuatro protagonistas. Los decadentes e inmensos, no sólo físicamente, Gandolfini y Travolta, un patético Jared Leto interpretando al canalla Ray Fernández y ella. Ella, por supuesto, es Salma Hayek quien de forma silenciosa inunda con su presencia toda la película, convirtiéndose en la más convincente de las cuatro patas sobre las que se sustenta la misma y ello aunque, al parecer, es bastante más atractiva de lo que lo era Martha Beck en la vida real. Pero esto es cine.Un músico me comentó en una ocasión que los pianistas de jazz
americanos tienen otra forma de tocar, que sí, que vale, que también hay tipos que tocan jazz latino y otras milongas y son muy buenos, pero suenan de otra forma, me dijo, y eso no era lo que a él le gustaba. A aquel músico le gustaban los pianistas americanos. Ahora, si me lo permiten, diré lo mismo del cine americano. Me encanta como suena.
Calificación: 7/10
Calificación: 7/10






2 OPINIONES:
Hermosa la frase con la que rematas el artículo. A mi también me gusta como suena el cine norteamericano y por lo leído este film suena bastante bien. Saludos!
Es la segunda critica buena que leo, el resto la han puesto a caer de un burro. Lo único que no me gusta es que La Hayek se negara a engordar para interpretar el papel, ya que la verdadera asesina era extremadamente gorda y con problemas de inferioridad.
Yo me leí un montón de artículos y vi fotos y Salma no me pega nada...
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